revista tender

Madrid, 11 de febrero del 2015.- A mi abuelo le encantaba leer el diario ABC. Su rostro mostraba un guiño alegre al recibir el rutinario ejemplar. Sin embargo, cuando comentabas con él aspectos de la actualidad salía de él una rotunda afirmación: “Sólo publican mentiras”. En tres palabras, mi querido abuelo dibujaba en mí una cruel contradicción. Ante todo, porque en aquella época mi tarjeta de visita rezaba: “Periodista”. Por su puesto, la sentencia no se refería a la centenaria y rigurosa cabecera. Más bien al conjunto de la prensa escrita (desconozco si también radiofónica y televisiva). En mi teclado mental chirriaban preguntas retóricas:

1.- ¿Recibir información de los medios de comunicación qué porcentaje tiene de verdad?.
2.- ¿Existe la verdad absoluta, cada medio de publicación publica su verdad, cuál es la válida?.
3.- ¿La verdad sólo es verdad cuando coincide con nuestro credo personal?.
4.- ¿Leemos, oímos y vemos los medios de comunicación que confirman nuestra visión de la vida?.
5.- La mentira es integralmente incompatible con un periodista…¿entonces?.
6.- ¿Una verdad a medias es peor que una mentira?.
7.- ¿La verdad de un periodista está en su cajonera? ¿Las noticias son sólo aproximaciones editoriales a la verdad?.
8.- ¿Mi abuelo me trasladaba su verdad con retranca?.

El caso del periodista que mintió

En realidad, este análisis nace en Brian Williams. Según ha publicado el diario El Mundo el pasado día 8 de febrero:

Brian Williams, el presentador del informativo nocturno de la cadena estadounidense NBC, ha anunciado que dejará temporalmente el programa tras reconocer que exageró un episodio vivido como reportero en Irak. Williams, uno de los rostros más conocidos de las noticias en Estados Unidos, escribió a sus compañeros del canal para informar de su decisión, que llega tras varios días de fuertes presiones públicas. La propia NBC había anunciado el viernes una investigación interna sobre el incidente, ocurrido en 2003, después de que el periodista pidiese públicamente perdón a su audiencia. Williams reconoció haber cometido “un error” al decir en varias ocasiones que un helicóptero del Ejército estadounidense en el que viajaba durante su trabajo en Irak como reportero había sido alcanzado por artillería enemiga. El arrepentimiento llegó después de que varios militares desmintiesen esa versión. En realidad, el presentador volaba en otro aparato que seguía al que sí fue golpeado por un proyectil. El episodio ha valido duras críticas al periodista, que es el responsable del informativo más visto de Estados Unidos, y ha abierto serias dudas sobre su credibilidad. De hecho, la investigación anunciada por la NBC analizará no sólo su historia sobre Irak, sino también las dudas que planean sobre su premiada cobertura del huracán Katrina en 2005. Entre otras cosas, Williams aseguró durante su trabajo desde Nueva Orleans haber visto cuerpos sin vida flotando en la ciudad inundada y haber presenciado el suicidio de un hombre refugiado en un estadio en el que se resguardó la población, dos afirmaciones que han sido puestas en duda.

Brian Williams narraba así su episodio en Irak (2013):

El grado de compatibilidad de la mentira con un periodista es cero. Y por extensión, de cualquier persona con responsabilidades. Recuerdo el dicho: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques”.  Y lamentablemente no es la primera vez que ha ocurrido comportamientos similares. El New York Times tuvo que pedir disculpas por una serie de reportajes que uno de sus redactores se había inventado, desde el titular hasta el punto final.

¿Pensaba Brian Williams que su mentira sería tapada eternamente?. ¿Si vuelve a su puesto como presentador estrella de la NBC registrará los mismos niveles de audiencia, tendrá la misma credibilidad?. Es evidente que no somos robots (aún) y que todos nos equivocamos todos los días. En el caso de un profesional de la información hay dos cautelas:

1.- La honradez y humildad propia para apostar siempre por la verdad que ven tus ojos y escuchan tus oídos. 

2.- Los controles necesarios de los compañeros y jefes de cada periodista para detectar y cortar de raíz cualquier atisbo de mentira en una información. 

De momento, Brian Williams ha dado el primer paso esencial para recuperar su reputación, reconocer el error y pedir disculpas:

Para terminar, no pienso como mi estimado abuelo. Yo soy de los que piensan que los medios de información cuentan verdades. Otro asunto distinto es conocer los objetivos de negocio de las empresas que hay detrás de los medios informativos y sus respectivas líneas editoriales. Mientras tanto, a fiarse y leer periódicos (en papel o en tableta), escuchar los informativos de las cadenas de radio y televisión. Y tener muy presente lo que publican los portales informativos de Internet, los blogueros, los influencers en las principales redes sociales….¡¡¡uff, mucho trabajo¡¡¡.

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PERIODISTAS Y LA INCOMPATIBILIDAD CON LA MENTIRA

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