Mi recomendación, en cualquier caso, es que una empresa o un directivo (marca personal) caigan nunca en emitir una falsedad. Es ese disolvente nocivo que haría desaparecer el edificio de su identidad digital, la construcción de su reputación. Bienes intangibles trabajados día a día, medidos, monitorizados, mejorados. Pero que pueden desaparecer con un simple pinchazo en el globo de la noticia falsa.

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¿Será viable un Netflix de noticias?. Es decir, pagar una cuota mensual para acceder a las informaciones del día. O pagar por bajarte el periódico del día, escuchar la cadena de radio o ver el informativo de televisión. En los buscadores digitales sólo podrían aparecer los titulares de los contenidos y un primer párrafo, pero para leer, escuchar y ver habría que pagar un precio asumible para cualquier ciudadano.